Todos los que disfrutamos de una buena cerveza artesanal hemos experimentado un extraordinario crecimiento en los últimos años de emprendedores dedicados a la elaboración de cervezas empleando métodos tradicionales y sobre todo poniendo un gran énfasis en la selección de los ingredientes, sabor y la calidad. Estos hacedores de cervezas – que la mayoría proviene de distintas áreas del conocimiento, profesión u oficios – están poniendo todo su tiempo, corazón, alma y dinero para desarrollar estas micro-cervecerías para conseguir la elaboración de la cerveza perfecta.   Dado este crecimiento, es importante que los cerveceros artesanales tengan presente una estrategia para el registro de sus marcas, logotipos y etiquetas, con el fin de distinguir y proteger sus productos dentro de un mercado cada vez más competitivo.

Sin embargo, de acuerdo a una reciente investigación sobre un universo de más de 70 marcas de cervezas artesanales a nivel nacional, observamos que la mayoría de los artesanos han descuidado proteger sus marcas, logos y etiquetas ante las autoridades competentes; probablemente porque nunca pensaron sobre su importancia o desconocían este tipo de protección. Entre las omisiones más concurrentes está el uso de marcas no registradas, utilización de marcas prohibidas por la ley de Propiedad Industrial Venezolana o aquellas que guardan algún parecido con signos previamente registrados por un tercero. Por lo tanto, el gran esfuerzo que están poniendo estos emprendedores en proyectar sus marcas y logotipos dentro del cada vez más amplio mercado de las cervezas artesanales puede verse perjudicado en dos sentidos: (i) perder el derecho exclusivo sobre el nombre que han decidido para distinguir sus productos o (ii) verse involucrado en litigios por el uso de marcas previamente registradas por una persona distinta.

De acuerdo a la Ley de Propiedad Industrial, bajo la denominación de “marca” se comprende todo signo, figura, dibujo, palabra o combinación de palabras, leyenda y cualquiera otra señal que revista novedad; exceptuando aquellos que estén conformados por un término inmoral, nombres geográficos, caricaturas que tienda a ridiculizar ideas o personas, términos que hayan pasado al uso general, nombres genéricos y signos que se parezcan grafica o fonéticamente a uno previamente registrado. Por lo tanto, tan importante será la combinación de la cebada, el agua, la levadura y el lúpulo para la creación de la cerveza artesanal como la selección correcta de la marca que pretendemos utilizar para identificar nuestros productos. Esta selección pasa por dos tamices: (i) determinar junto con un experto en Propiedad Intelectual si la marca que se ha elegido está incursa en algunas de las causales prohibitivas arriba expresadas y (ii) realizar una búsqueda de antecedentes que nos ayude a confirmar si la marca que deseamos utilizar no colida con otra marca igual o parecida registrada por un tercero. Superada esta fase previa de análisis, se debe tener en cuenta que la única manera de contar con el derecho exclusivo sobre la marca es a través de su registro ante la autoridad competente. Esto conlleva la presentación de una solicitud formal, monitorear un procedimiento que puede demandar participación de los interesados hasta más de 6 veces en oportunidades específicas durante dieciocho meses para finalmente obtener el registro de la marca correspondiente.

Seleccionar una marca sin una opinión técnica-jurídica adecuada o descuidar el procedimiento en cualquiera de las fases diseñadas para tales efectos conllevaría el uso de un signo no registrado sin exclusividad y con un gran riesgo de vulnerar derechos de terceros.

Los amantes de las cervezas artesanales son extremadamente leales cuando encuentran una marca que disfrutan y con la cual se identifican. Por lo tanto, es muy importante asegurar la marca y en consecuencia la viabilidad y el éxito del negocio con la esperanza de obtener más tipos de deliciosa cerveza en las manos de los consumidores venezolanos.

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